Hay muy pocas ocasiones en la vida en las que participarás en una transacción tan grande como el proceso de venta de una vivienda. Probablemente has invertido mucho en tu hogar, tanto en lo financiero como en lo personal, entregando tiempo, esfuerzo y recuerdos a lo largo de los años. Por eso, es fundamental asegurarte de que el proceso de venta se lleve a cabo de la manera más fluida posible.
Ya sea que estés comprando una casa más grande o reduciendo tamaño ahora que los hijos han crecido, el orden de los pasos en la venta será prácticamente el mismo. Sin embargo, cada ciudad o región tiene reglas específicas y pasos adicionales que deben cumplirse, por lo que es muy recomendable contar con un agente inmobiliario que supervise todo desde el inicio.
Aun así, esta guía te ayudará a entender qué debe suceder en cada etapa y a identificar aquellos puntos del proceso donde suelen presentarse pequeños contratiempos.
Aunque el precio suele ajustarse durante la negociación, el valor inicial que establezcas impacta todo el proceso.
Si lo fijas demasiado bajo, no obtendrás el verdadero valor de tu vivienda.
Si lo fijas demasiado alto, los compradores no mostrarán interés.
Incluso si luego se baja el precio, la propiedad puede quedar “marcada” por haber permanecido demasiado tiempo en el mercado, lo que reduce el interés y, en algunos casos, puede obligarte a vender por debajo del valor de mercado.
Existen varios factores para determinar el mejor precio de salida, y un agente inmobiliario puede ayudarte a tomar la decisión correcta. Para ello, realizará un análisis comparativo de mercado o una opinión de precio, considerando:
Lo ideal es corregir los problemas importantes antes de poner la casa en venta. Sin embargo, hay situaciones que no pueden solucionarse y otras que, por ley, deben divulgarse. Aunque esta no es una lista exhaustiva, algunas de las revelaciones más comunes incluyen:
Algunas ciudades o condados exigen inspecciones municipales, conocidas como “inspecciones de venta” o “inspecciones al momento de la venta”.
No todas las comunidades las requieren, pero en aquellas donde sí son obligatorias, puede ser necesario realizar ciertas reparaciones antes de poder vender la vivienda.
No cumplir con los requisitos municipales puede generar costos adicionales por reinspecciones. Como regla general, siempre es mejor realizar reparaciones menores antes de poner la casa en venta. Esto no solo mejora la apariencia del inmueble, sino que también ayuda a evitar órdenes de reparación obligatorias.
Los puntos más comunes que suelen revisarse en estas inspecciones incluyen:
Tu agente inmobiliario cuenta con amplio conocimiento del mercado y puede sugerirte acciones para que tu casa se venda al mejor precio posible. Al comercializar tu propiedad, es importante considerar:
Después de una casa abierta, algunos compradores pueden presentar ofertas a través de tu agente, aunque la mayoría trabaja con su propio agente. En el escenario ideal, el comprador aceptaría el precio total y sin condiciones especiales, pero en la realidad las ofertas suelen variar.
Al revisar las ofertas, considera comparar:
Si una oferta te parece razonable, puedes aceptarla y avanzar. Si no, puedes negociar con la ayuda de tu agente. Tu REALTOR® utilizará toda su experiencia y habilidades de negociación para ayudarte a vender tu casa al mayor valor posible.
Una vez aceptada la oferta, el comprador comenzará a eliminar las contingencias establecidas, que pueden incluir:
El proceso de cierre involucra a la compañía de títulos y al agente de títulos. En algunos casos también participan abogados inmobiliarios. Tu agente coordinará todo para asegurarse de que cada paso se cumpla correctamente. En el cierre deberás:
Una vez firmado el cierre, es momento de prepararte para la mudanza. Podrás empacar y contactar a tus proveedores de servicios para transferirlos a tu nuevo hogar o cancelarlos. En cualquier caso, tu casa ya está vendida y estás listo para comenzar el siguiente y emocionante capítulo de tu vida. Consulta con nuestros realtors